Erase una vez, un delicioso pastel de chocolate.. quiero decir, ¡EL señor pastel entre los pasteles de chocolate! Y éste sin duda que se ganó el título a pulso, no solo porque contenía la cantidad exacta de chocolate amargo y dulzor de crema de cocoa sino que por si fuera poco poseía el nivel de humedad adecuado, una textura de ensueño que bien podría haber conmovido al más amargoso entre los amargos.
Invocado desde la más recóndita y decadente pastelería en honor al relativamente reciente natalicio de tu servidora ;) no está de más decir que fue un magnífico presente.
Aquí se muestra la evidencia de sus últimos momentos.. como lo extrañaré. . Era endiabladamente sabroso.. cada bocado más exquisitamente pecaminoso que el anterior, torturaba de placer el sentir como se derretía el glaseado lentamente en la lengua.. ¡me atrevo a asegurar que habría obtenido el visto bueno del mismísimo Satan! Pero a saber.. que por ésta ocasión se lo perdió, ya veremos la próxima XD
En fin, siempre que parezca que el mundo esta contra ti y que todo falla, recuerda: carpe chocolatus!

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